La ceremonia pública de grado del mes de junio, además de marcar el cierre de una etapa académica para los nuevos profesionales, especialistas y magísteres del Instituto Universitario de la Paz-UNIPAZ-, también se convirtió en un espacio para exaltar el arte y la cultura como pilares de la formación integral que promueve la institución.
A través de dos puestas en escena, docentes, estudiantes y egresados, demostraron el talento que tiene la comunidad universitaria, ofreciendo presentaciones que unieron la música, la danza y la identidad cultural colombiana en un escenario de celebración.
Durante el primer evento, la comunidad académica disfrutó de un recorrido musical inspirado en canciones emblemáticas como La Tierra del Olvido, Fruta Fresca y Pa’ Mayté. La presentación evocó la riqueza cultural del país y la emoción que despierta la unión de los colombianos alrededor de grandes acontecimientos, resaltando la creatividad y el trabajo conjunto de los integrantes de la familia UNIPAZ.
En el segundo, se rindió un sentido homenaje a Totó la Momposina, figura emblemática del folclor colombiano y referente de la música tradicional del Caribe. A través de esta puesta en escena, la universidad recordó el legado artístico y cultural de una mujer que llevó la esencia del río Magdalena y de las tradiciones colombianas a escenarios nacionales e internacionales, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva.
Estas presentaciones fueron posibles gracias al trabajo de los maestros César Pérez, María Irene Celis, Cristian Cáceres, Óscar Serna, Yeraldin Ramos y Germán Chaves, junto con estudiantes y egresados que, desde su talento y dedicación, hicieron de cada intervención un momento especial para los asistentes.
Con este tipo de espacios, UNIPAZ evidencia la relevancia de la formación que trasciende el aula y reconoce el arte y la cultura como expresiones que enriquecen la sensibilidad, fomentan la creatividad y enfatizan el sentido de pertenencia hacia el territorio y sus tradiciones.
La ceremonias de grado refleja que formar profesionales también implica cultivar ciudadanos capaces de valorar su identidad, reconocer la diversidad y comprender el papel que el arte desempeña en la construcción de una sociedad más humana y conectada con sus raíces.
